+ Si cierras la puerta lo entenderé pero ojalá no lo hagas. [...] Ya sé que nada de lo que diga lo… pero quiero que sepas...
— Pues ahórratelo. Nunca te he contado esto, cuando era pequeño tuve un accidente de coche, tenía 10 años, me golpeé la cabeza contra el salpicadero, me abrí la cabeza de aquí a aquí, 17 puntos, y jamás pensé que desearía revivir ese momento.
+ No ha significado nada.
— Pues para mí sí, las palabras significan algo para mí,
estar comprometido significa algo para mí, no significa tal vez me case, no
significa ya veré como me siento, no sé, no estoy segura y desde luego no
significa voy a tantear el terreno a ver si me gusta más otro que sea mejor,
significa que te has enamorado de alguien con quien quieres pasar el resto de
tu vida y con quien está claro que quieres casarte.
+ Yo quiero casarme contigo, me casaré el mes que viene, me
casaré esta semana, salgo de este apartamento ahora mismo y me caso contigo.
— Las cosas no son así, ¿vale? no puedes presentarte aquí y decirme
que no puedes vivir sin mí y esperar ¿Qué? ¿Qué se supone que tengo que hacer?
¿Se supone que tengo que perdonarte? Ya no puedo.
+ No quiero que lo hagas, te quiero, no he venido para
decirte que no puedo vivir sin ti, puedo vivir sin ti, pero no quiero.

