No estoy sola cada día cuando despierto, tú estas ahí, te miro y me sonríes.
Si yo estoy débil o agobiada tu estás detrás de mí, te miro y me sonríes.
Cuando tengo un mal día corro a casa y llorando entro en mi habitación, tú estás dentro, te miro y me sonríes.
Otras veces antes de dormir te cuento cosas, te digo lo mucho que te quiero y tú no hablas únicamente te miro y me sonríes.
Yo haga lo que haga siempre que te miro me sonríes, por eso me gusta mirarte. Hay días que me paso largo tiempo mirando tu sonrisa para ver si se borra, pero nunca lo hace.
Cuando más lo necesito intento tocar tu rostro y cada vez que lo hago una fina lágrima cae y ensucia el cristal de tu marco, entonces cojo tu foto, la dejo en mi cómoda y me voy, porque sé que así cuando vuelva a entrar, tú estarás ahí, te miraré y me sonreirás...
~ para mí esa sonrisa es mi mejor recuerdo.
Demasiado sensible, coqueta, extrovertida, sincera, desconfiada, encantadora, poeta de pies a cabeza, chica de ciudad, y por qué no, algo borde, luchadora, masoca y amante y rival de la distancia, casada con los errores y cansada de la perfección. Si quieres saber lo que siento, lee lo que escribo y entenderás parte de mi historia. La inspiración puede ser mi ruina y mi mejor forma de escapar. Tú sólo eres un peón más en este juego de azar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario