Tu recuerdo se quedó en el aire.
Nunca supimos como afrontar esto,
quizá sólo podía limitarme a morderme la lengua
y entrecortar tus suspiros.
Ven, que quiero quemarme con tus inseguridades.
Perfeccióname imperfecta.
Destrózame con cada caricia en mi espalda.
Miente como sólo tú supiste hacerlo.
Vuélvete cuerdo en la loca sonrisa de mi vicio.
Mata mis fallos, que de revivir tus sueños ya me encargo yo.
Mantén la desesperanza de jugarme el cuello en tu boca.
Intenta olvidar cada rincón agrietado de mi piel,
aunque yo no sea capaz de olvidar la posición de tus lunares.
Adorna cada gota de desesperación con algo de whiskey,
o quizá un poco de ron.
Pendiente de un hilo quedaban tus disculpas.
Arrasaste cada pizca de mi amor.
Sangraba tu voz al gritar mi nombre.
No jugaré a ser tu juez, ni tu jurado.
Volverás a caer en cada error de mis curvas
y arañaré cada presencia de tus dedos enredados en mi pelo.
Porque este cuento podría tener un final feliz,
al igual que un espacio en blanco que cualquier loco podría reescribir.
Preguntándome cómo llegué a enamorarme de ti,
repaso cada año vivido a partir de este desastre.
Arrancaste cada página que mereció la pena en esta historia
con sonrisas rotas.
Abriste el champán.
Punto y final.
Finalmente ganaste la partida.
Preguntaste por qués que ni tú mismo entendías.
Cuestionaste el abandono de una clave de sol que
nunca te ha fallado.
Fallaste en mi piel.
Punto para ti.
Volviste a disparar un mar de estupideces.
No puedes escapar.
Uno, dos, tres.
Tu recuerdo se esfuma.
Nadie creyó que los papeles esta vez se intercambiarían.
¿He ganado?
La verdad, no me importa
Sólo me vale en este ajedrez de convicciones el haber podido
sembrar en ti algo de felicidad
Todo fue siempre más negro que blanco
aunque el arco iris alguna vez asomó.
Dejaste ver que en esta partida no gana el mejor.
Derrotado
tu sonrisa rogaba piedad.
Ahora, desde escombros, te atreves a llorar lo que no disfrutaste
destruyéndome.
Jaque mate.
C'est fini.
Este juego se acabó para ti.
Aunque quizá mi felicidad acabe, gracias a ti, aquí empezó mi devastación.
-I.
Demasiado sensible, coqueta, extrovertida, sincera, desconfiada, encantadora, poeta de pies a cabeza, chica de ciudad, y por qué no, algo borde, luchadora, masoca y amante y rival de la distancia, casada con los errores y cansada de la perfección. Si quieres saber lo que siento, lee lo que escribo y entenderás parte de mi historia. La inspiración puede ser mi ruina y mi mejor forma de escapar. Tú sólo eres un peón más en este juego de azar.

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